El entrenador Néstor Gorosito aclara que la decisión de separación fue de la dirigencia y no suya.
En el ámbito deportivo reciente, se ha suscitado una controversia en torno a la decisión de separación de siete jugadores del plantel, inicialmente atribuida al entrenador Néstor Gorosito. En un encuentro con los medios, el director técnico especificó que la determinación correspondía exclusivamente a la comisión directiva, afirmando: "La decisión de apartar a los jugadores fue del club, no mía. Yo soy un empleado del club".
En consonancia con las declaraciones del entrenador, la institución San Lorenzo ha tomado la decisión de reincorporar a los futbolistas Guzmán Corujo, Gonzalo Alassia, Francisco Perruzzi, Mauricio Cardillo, Franco Lorenzón, Gregorio Rodríguez y Diego Herazo. Estos jugadores se reintegrarán a las actividades de entrenamiento el próximo miércoles, junto al resto del plantel, lo que refleja una revisión de la política de gestión del equipo.
La medida adoptada se alinea casi de manera total con la lista de futbolistas que habían sido separados por el anterior entrenador, Gustavo Álvarez, antes de su renuncia. Este retorno de los jugadores indica un cambio en la dinámica interna del club y su enfoque hacia la cohesión del equipo.
Una vez que Gustavo Álvarez dejó su cargo, se evidenció un movimiento significativo en la plantilla, ya que todos los jugadores separados fueron readmitidos en el grupo de trabajo. No obstante, Luciano Vietto optó por rescindir su contrato, lo que indica una realidad compleja en la gestión de los recursos humanos del club.
Asimismo, se ha decidido reincorporar a Facundo Altamirano, a raíz de la posible transferencia de Orlando Gill, y a Maximiliano Zelaya, en relación con la salida de Jhohan Romaña. Este proceso de reintegración también incluye a Matías Reali y Gonzalo Ábrego, lo que sugiere una reconfiguración estratégica del plantel.
En síntesis, esta situación pone de relieve la importancia de una comunicación efectiva entre la dirección técnica y la dirigencia del club, así como la necesidad de mantener un ambiente de trabajo propicio para todos los futbolistas involucrados en la competencia deportiva.