La selección surcoreana enfrenta crecientes tensiones tras conflictos con medios y un incidente de espionaje.
La Selección Nacional de Fútbol de Corea del Sur se encuentra inmersa en un contexto de tensa incertidumbre en el Mundial 2026. Este escenario, inicialmente alimentado por un enfrentamiento entre los futbolistas y ciertos representantes de la prensa surcoreana, culminó en una drástica resolución del equipo: establecer un corte de la comunicación con los medios de su país, limitándose a las obligaciones protocolarias estipuladas por la FIFA.
El catalizador de esta situación fue la divulgación de comentarios despectivos que afectaron a Heung-min Son, capitán y figura emblemática del conjunto, los cuales fueron captados por un micrófono abierto durante la cobertura del evento deportivo. Este incidente tuvo lugar en la ciudad de Guadalajara, donde el equipo ha establecido su centro operativo para el torneo. En dicho contexto, dos periodistas fueron sorprendidos realizando comentarios burlones en relación con el servicio militar que el delantero ha tenido que cumplir a lo largo de su trayectoria.
Este episodio suscitó un profundo descontento interno y provocó una inmediata reacción del plantel, que optó por unirse en defensa de su líder y reducir al mínimo el contacto con los medios de comunicación de su nación. Sin embargo, cuando parecía que la situación comenzaba a normalizarse, un nuevo acontecimiento alteró la calma de la delegación.
Incidente de Espionaje: Un Dron Intruso en el Entrenamiento
Dron Interceptado antes del Encuentro con MéxicoDurante una sesión de entrenamiento cerrada en el complejo Verde Valle, las autoridades de seguridad detectaron la presencia de un dron no autorizado sobrevolando el área. El artefacto volador fue avistado mientras los futbolistas realizaban sus ejercicios de calentamiento, lo que llevó a la activación de un protocolo especial para contrarrestar cualquier posible intento de espionaje.
Según lo reportado por la Federación de Fútbol de Corea (KFA), efectivos de la Guardia Nacional y del Ejército mexicano, quienes custodiaban la instalación, intervinieron sin demora. A través de un grupo especializado en tecnología antidrones, lograron deshabilitar el sistema de navegación del dron, obligándolo a descender fuera del perímetro del campo de entrenamiento. Sin embargo, para cuando los investigadores llegaron al lugar de la caída, el dispositivo ya había desaparecido.
La federación precisó que dos hombres extranjeros, considerados como posibles operadores del dron, abandonaron la escena antes de ser identificados. No obstante, las cámaras de seguridad del complejo registraron imágenes de ambos individuos, y dicho material ya se encuentra en manos de las autoridades competentes para su análisis.