La reciente caída de Boca Juniors ante Vélez Sarsfield provocó una intervención inmediata de la dirigencia y la cancelación del día libre del equipo.
El ambiente en Boca Juniors ha cambiado drásticamente, pasando de una fase de autocrítica a una intervención decisiva, a raíz de la sorprendente derrota sufrida ante Vélez Sarsfield. Este descalabro no solo generó un fuerte descontento en la afición a través de las redes sociales, sino que también obligó a una reestructuración urgente en la agenda del plantel profesional, evidenciando la reacción contundente del presidente Juan Román Riquelme.
En consecuencia, lo que estaba previsto como un día de reposo fue transformado en una intensa sesión de entrenamiento vespertino, caracterizada por un ambiente de tensión y exigencias emanadas desde la dirigencia. Adicionalmente, se llevó a cabo una reunión crucial encabezada por Riquelme, quien buscaba abordar la situación crítica del equipo.
Una vez concluidas las actividades de recuperación y los entrenamientos exhaustivos para aquellos jugadores que no participaron activamente, Riquelme se dirigió al cuerpo técnico y a un grupo selecto de referentes, entre los que se encontraban Leandro Paredes, Agustín Marchesín y Miguel Merentiel, con el propósito de analizar las causas de la derrota en el estadio Amalfitani.
En este contexto, el dirigente subrayó la notable ausencia de respuestas futbolísticas del equipo, un patrón recurrente que se manifiesta cada vez que el conjunto se presenta fuera de la Bombonera. Esta intervención se ha convertido en un sello distintivo de la gestión de Riquelme, aunque se trata de la primera vez que se ejecuta bajo la dirección del actual cuerpo técnico.
La última ocasión en que Riquelme efectuó una intervención de este tipo en el vestuario fue a mediados de 2025, durante un periodo de crisis sin precedentes en la historia del club, cuando aún se encontraba al mando Miguel Russo como director técnico del Xeneize.
Reflexiones de Claudio Úbeda sobre el futuro de Boca JuniorsClaudio Úbeda, en una reciente conferencia de prensa, no ocultó su descontento, reconociendo que a Boca le ha faltado intención ofensiva y claridad en el desarrollo del juego. Sin embargo, el calendario se presenta como una oportunidad invaluable para que el Xeneize se reconfigure en esta temporada de 2026:
El equipo disputará tres encuentros consecutivos en su estadio contra Platense, Racing y Gimnasia de Mendoza, y en medio de estos compromisos, se enfrentará a Gimnasia de Chivilcoy en la Copa Argentina, un adversario de menor categoría que podría ofrecer el escenario propicio para la recuperación de la confianza del plantel.
Con un récord de apenas cuatro derrotas en casa en los últimos dos años, el cuerpo técnico confía en que el fervor de la Bombonera actúe como el motor necesario para revertir un presente que genera inquietud tanto en la afición como en los altos mandos del club.