El tenista santiagueño Marco Trungelliti se incorpora al equipo argentino tras un recorrido singular en la Copa Davis y se prepara para el enfrentamiento contra Corea del Sur.
La Selección Argentina de tenis ha llegado a Corea del Sur para participar en la serie que determinará el acceso a la segunda ronda de las Qualifiers de la Copa Davis 2026. Entre los cinco debutantes convocados por Javier Frana, destaca la inclusión de Marco Trungelliti, un tenista santiagueño de 36 años que se apresta para su debut oficial en el equipo mayor, tras un recorrido notable con la representación nacional.
El primer acercamiento de Trungelliti a la Copa Davis se remonta a 2006, año en que, con tan solo 16 años, formó parte del equipo argentino en la Copa Davis Junior. En esa ocasión, el equipo finalizó en el séptimo lugar, y Trungelliti contribuyó con puntos en ambas modalidades, tanto en singles como en dobles. Una década más tarde, tuvo otra oportunidad cercana al equipo, desempeñándose como sparing en las memorables series frente a Gran Bretaña y Croacia, en la campaña que culminó con la obtención del único título argentino en la Ensaladera en 2016.
Tras transcurrir otra década, finalmente se presenta la oportunidad que tanto anhelaba. La convocatoria actual se da en un contexto particular, caracterizado por la ausencia de varios jugadores claves, sin embargo, el actual N°134 del ranking ATP asume esta responsabilidad con serenidad. En una conversación con la AAT, el santiagueño minimizó la significancia de la numerología asociada a su retorno cada diez años y enfatizó su compromiso con la preparación física y su deseo de continuar progresando, manteniendo intacto su apetito competitivo por alcanzar sus sueños.
Lejos de sucumbir ante los nervios, Trungelliti se encuentra disfrutando del momento presente. Rememoró que su vivencia como sparring hace una década le proporcionó los conocimientos necesarios para comprender el ambiente que rodea una serie de Copa Davis, lo cual considera que le otorga una ventaja en esta nueva etapa. En Busan, el santiagueño afronta una oportunidad que ha madurado a lo largo de 20 años y que ahora desea maximizar al máximo.