Medios europeos, liderados por L’Equipe, han cuestionado la conducta del joven ecuatoriano en su trayectoria profesional.
La incorporación de Kendry Páez al Club Atlético River Plate se produce en un escenario marcado por severas críticas provenientes de Europa. Aunque en el entorno de Núñez se reconoce su indudable talento y su potencial de crecimiento, en Francia la salida del ecuatoriano de Racing de Estrasburgo ha sido acompañada por un torrente de cuestionamientos que se centran primordialmente en su comportamiento fuera del ámbito deportivo.
El renombrado diario L’Equipe ha sido particularmente incisivo en su análisis, empleando un lenguaje contundente para evaluar el desempeño del juvenil en la Ligue 1. En un artículo titulado “Salidas nocturnas, falta de profesionalismo, mala supervisión: crónica de un fracaso anunciado”, el medio francés caracterizó la experiencia de Páez como un proceso mal gestionado, condicionado por decisiones personales que afectaron su carrera.
La publicación subrayó que “ha pagado por su estilo de vida y su falta de profesionalismo”, aludiendo a una serie de incidentes vinculados a salidas nocturnas y actividades recreativas que, según el análisis realizado, habrían perjudicado tanto su rendimiento deportivo como su adaptación al exigente entorno del fútbol europeo.
Las primeras palabras de Kendry Páez como jugador de River fueron contundentes: “VOY A DAR LO MEJOR PARA GANAR MUCHOS TÍTULOS Y DARLE UNA ALEGRÍA A LA HINCHADA”. Afirmó sentir ya un “AMOR” profundo por el club, aunque esto contrasta con las preocupaciones suscitadas en su trayectoria previa.
El diario L’Equipe también fue más allá al sostener que el joven mediocampista “aparecía más a menudo en las páginas de Interés General que en las deportivas”, haciendo referencia a informaciones relacionadas con fiestas, consumo de alcohol y otros hábitos que distan de los estándares exigidos en la élite del fútbol. Para la publicación, este contexto resultó ser un lastre mayor que su indiscutible calidad técnica y su potencial, atributos que lo habían posicionado como una de las promesas más destacadas del balompié sudamericano.
Las críticas no se limitaron exclusivamente al jugador; el medio también dirigió su atención hacia Racing de Estrasburgo por lo que consideró una notable falta de control y acompañamiento. En este sentido, la publicación enfatizó que “estuvo mal supervisado y nunca llegó a consolidarse realmente”, sugiriendo que el club no logró establecer los límites necesarios para un futbolista de tan solo 18 años, quien se encontraba ante su primera experiencia profesional lejos de su país y de su entorno habitual.
Desde el cuerpo técnico del club francés, también emergieron señales de descontento. En diciembre, el entonces entrenador del equipo expresó su frustración ante la situación, lo cual refleja un clima tenso y preocupante que podría haber influido en la carrera de este joven talento.